Hablemos de la caída del pelo.
· Hablemos de la caída del pelo.
El pelo no es solo una cuestión estética.
Biológicamente, es un anexo de la piel y cumple una función de protección, especialmente en la cabeza, una zona ligada a la identidad, al pensamiento y a la exposición frente al mundo.
El pelo protege del frío, del sol, del contacto excesivo y también tiene un valor simbólico profundo: resguarda aquello que consideramos central de nosotros mismos.
Cuando aparece la caída del pelo, no se trata de una decisión del cuerpo ni de algo que “se elige”.
Es una respuesta biológica automática frente a una vivencia que fue registrada como demasiado intensa para sostener.
En muchos casos, detrás de la caída del pelo encontramos experiencias de agresión:
ambientes hostiles, exigencias constantes, presión intelectual, críticas sostenidas o situaciones donde la persona se sintió atacada o sobreexpuesta durante un tiempo prolongado.
En otros casos, la vivencia es de desprotección:
pérdidas afectivas, duelos, separaciones, cambios bruscos o situaciones en las que se perdió el sostén que daba seguridad. El cuerpo registra que ya no hay protección suficiente y la función del pelo deja de sostenerse.
También puede estar implicada una vivencia de separación del contacto protector, especialmente en etapas donde el cuidado, la presencia o el sostén emocional fueron insuficientes o se perdieron de manera significativa.
La cabeza es, además, el lugar de las ideas, de las creencias, de lo intelectual y de lo que muchas personas asocian a lo supremo o trascendente. Por eso, la caída del pelo puede aparecer luego de un quiebre profundo de identidad, de ideales o de una forma de pensarse en el mundo que ya no pudo sostenerse.
La caída del pelo no es la causa del conflicto.
Es la solución biológica que el cuerpo encuentra frente a una vivencia de agresión, desprotección o pérdida de sostén.
Escuchar el síntoma no reemplaza el abordaje médico.
Lo complementa. Nos invita a preguntarnos:
👉 ¿Qué vivencia fue demasiado para mí en ese momento?
👉 ¿Dónde me sentí expuesta, atacada o sin protección?
👉 ¿Qué cambió en mi identidad, en mis certezas o en mi sostén emocional?
El pelo no solo cae.
El cuerpo está respondiendo a una historia que merece ser escuchada