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Publicado en Conflictos

Hablemos de las hemorragias

Hablemos de las hemorragias

Descripción y función biológica

La hemorragia es la salida de sangre fuera de los vasos sanguíneos. Puede ser interna o externa, leve o intensa, visible o silenciosa.

Desde la biología, la sangre cumple una función esencial:
transporta oxígeno, nutrientes, hormonas e información. Sostiene la vida del organismo y garantiza su funcionamiento.

Pero además, en un nivel simbólico, la sangre está profundamente ligada a:

▪︎la vida
▪︎el linaje
▪︎la pertenencia
▪︎los vínculos


Es lo que circula… y lo que conecta.

Cuando aparece una hemorragia, no solo se pierde sangre.
Se rompe una contención.

Y eso no es algo que el cuerpo “decide”.

Es una respuesta automática frente a una vivencia que fue registrada como una ruptura.


Tejido implicado: el sistema vascular

En las hemorragias, el tejido central es el vascular:

▪︎arterias
▪︎venas
▪︎capilares


Su función biológica es:

▪︎contener la sangre
▪︎permitir su circulación
▪︎sostener la vida dentro de un sistema cerrado


Los vasos son, en términos biológicos, los límites que contienen la vida en movimiento.

Cuando ese límite se rompe, la sangre sale.

Y esa salida no es solo física.
Es también la expresión de algo que no pudo ser contenido.

 

Sentido biológico y conflicto

Desde la decodificación biológica (Fleche, Sellam y fuentes clínicas), la hemorragia suele vincularse con una vivencia de:

▪︎pérdida intensa o inesperada
▪︎ruptura de un vínculo o del equilibrio
▪︎desunión en el clan
▪︎impacto emocional que desborda


El conflicto no es solo lo que pasó.

Es cómo la persona vivió esa situación.

Frecuentemente aparece asociado a vivencias como:

“esto fue demasiado para mí”

“no lo pude sostener”

“se me fue”

“algo se rompió”


También pueden aparecer códigos más específicos:

“quiero sacar esto, lo sucio de encima, de mi, de esta familia”

“esto no puede quedarse en mí”

“me chupan la sangre” (vivencia de invasión o desgaste)


E incluso un código más arcaico:

“si sangro, salvo mi vida”

Como memoria biológica o transgeneracional frente al peligro.

La hemorragia no responde al hecho en sí.
Responde al sentido de la vivencia.

 

Localización y significado

La localización de la hemorragia orienta la lectura del conflicto, ya que cada órgano o tejido tiene una función específica.

 

Hemorragias uterinas (metrorragia)

El útero está ligado a la gestación, la creación y lo femenino.

Puede vincularse con:

conflictos de maternidad (deseo, rechazo, imposibilidad)

miedo o negación de un embarazo

duelo por no haber podido alojar un hijo

vivencias de invasión o desgaste afectivo


También puede aparecer el resentir:

“esto no puede quedarse en mí”

“no puedo alojar esto”


Hemorragias cerebrales

El cerebro está ligado a la gestión, la resolución y lo intelectual.

Puede vincularse con:

desvalorización intelectual

conflictos de territorio (familia, dinero, decisiones)

imposibilidad de encontrar o aceptar una solución


Frecuentemente asociado a:

“esto me supera”

“no encuentro salida”

“no puedo resolver esto”

Y, en algunos casos, a memorias no elaboradas del clan.

 

Hemorragias digestivas

El sistema digestivo se relaciona con la capacidad de procesar experiencias.

Puede aparecer en situaciones donde hay:

algo vivido como indigesto

conflictos familiares que no se pueden “digerir”

experiencias que no logran ser integradas

 

Hemorragias postquirúrgicas

Pueden vincularse con:

vivencia de pérdida

caída de la vitalidad

sensación de que “algo de mí se fue”


Preguntas para la toma de conciencia

Escuchar el síntoma no reemplaza el abordaje médico. Lo complementa.

¿Qué situación viví en donde quizas sienta una ruptura que no pude sostener?

¿Qué pérdida sentí como demasiado intensa o inesperada?

¿Dónde siento que algo se me está escapando?

¿Qué no pude contener emocionalmente?

¿Hay algo en mi vida que siento que necesito soltar o expulsar?


Integración

La hemorragia no es solo un problema vascular.

Puede ser la expresión de una ruptura, de una pérdida o de una vivencia que desbordó la capacidad de sostener.

El cuerpo, entonces, hace lo que sabe hacer:

dejar salir aquello que no pudo ser contenido.

Y en ese acto, incluso en la pérdida,
sigue intentando sostener la vida.

Cuando esto se comprende, el síntoma deja de ser solo un evento físico
y empieza a mostrar una historia más profunda
que necesita ser escuchada.

 

️ María Alejandra Cicive