Hablemos de los conflictos de oídos
Los oídos no solo escuchan sonidos.
Escuchan palabras, tonos, silencios… y mensajes que muchas veces no sabemos cómo procesar.
Cuando aparecen molestias, infecciones o pérdida auditiva, el cuerpo puede estar hablando de cómo estamos recibiendo la información y de qué hacemos con aquello que escuchamos —o dejamos de escuchar—.
El oído derecho suele vincularse con el exterior:
lo que me dicen, lo que recibo del mundo, o incluso aquello que ya no está. Palabras que impactan, mensajes que duelen o la ausencia de una voz significativa.
El oído izquierdo, en cambio, muchas veces habla de algo más íntimo:
lo que no quiero escuchar sobre mí o lo que no quiero que los demás escuchen de mí. Juicios, críticas, exposición, miedo a quedar al descubierto.
** En relación ambos para un Diestro, lo inverso para un Zurdo.
A veces el cuerpo busca protegerse de palabras vividas como agresivas.
Otras veces intenta anestesiar el dolor que deja un silencio, una pérdida o una distancia emocional.
Escuchar el síntoma no reemplaza la consulta médica.
La complementa. Nos invita a mirarnos con más profundidad y a preguntarnos:
👉 ¿Qué estoy escuchando que me duele?
👉 ¿Qué voz ya no está y todavía resuena en mí?
👉 ¿Qué no quiero escuchar sobre mí mismo?
Los oídos no solo nos conectan con los sonidos.
Nos muestran cómo estamos recibiendo la vida.
- ❤️ -
Maria Alejandra Cicive
Consultora Psicológica
Biodecodificadora
© Maria Cicive · Contenido original · 2026