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Conflictos
Hablemos de las verrugas.
Hablemos de las verrugas.
La piel no solo recubre el cuerpo.
Es el órgano del contacto, del límite y del vínculo con el mundo.
Cuando aparecen verrugas, el cuerpo no está reaccionando a algo puntual.
Muchas veces está hablando de un contacto sostenido que resulta incómodo, invasivo o no deseado, pero que se tolera en el tiempo.
La verruga no es una inflamación ni una descarga. Es un crecimiento.
El tejido prolifera para crear una barrera, para endurecer el límite allí donde no fue posible marcarlo de otro modo. Es la piel diciendo: “Necesito más protección.”
Las verrugas suelen aparecer cuando hay situaciones repetidas que no se pueden evitar ni confrontar: contactos físicos, tareas, vínculos o espacios que se viven como obligados, incómodos o contradictorios emocionalmente.
La localización también aporta información: en las manos, habla del contacto con otros o con lo que se hace; en los pies, del contacto con el territorio y el lugar donde uno está parado; en zonas íntimas, de límites corporales y emocionales vulnerados.
Escuchar el síntoma no reemplaza el abordaje médico.
Lo complementa. Nos invita a preguntarnos:
👉 ¿Qué contacto estoy tolerando y no deseo?
👉 ¿Dónde necesito poner un límite más claro?
👉 ¿Qué situación se repite y no logro frenar?
La piel no solo protege el cuerpo.
Muestra cómo nos protegemos cuando no podemos decir “no”.